Raúl Cuero es un hombre discreto pero talentoso. De pequeño sin la intención de convertirse en científico, logró ser el mejor estudiante de ciencias de su clase. Tuvo una infancia difícil por la situación económica de su familia, aún así, logró escalar a lo más alto gracias a su perseverancia e investigación que le hace merecedor de un reconocimiento de la Nasa.
El científico colombiano será galardonado a finales de julio debido a que desarrolló la primera proteína capaz de bloquear los rayos ultravioleta, lo que producido a gran escala sería capaz de enfrentar el calentamiento global.
“Se trata de una proteína capaz de absorber la radiación ultravioleta, lo que la inhibe de generar daños en la piel e, incluso, puede proteger las frutas”, dice el doctor Raúl, Ph. D en Microbiología.
El Dr. Cuero ha vivido la mitad de su vida entre EE.UU, Europa y el Reino Unido, pero su ciudad natal es Buenaventura. Ha viajado por todo el mundo. Desde pequeño ha desarrollado una fuerte afinidad por la ciencia. Debido a la pobreza él no tenía juguetes ni tiempo para jugar, por lo que el rastreo de animales se ha convertido en su pasión.
Estuvo intrigado por la conducta de las cucarachas y lagartos, que eran abundantes en su entorno. Debido a su situación social y económica, supo desde temprana edad que necesitaba volverse creativo y ser el mejor en lo que decidiera especializarse.
No ha desaprovechado ninguna oportunidad para desarrollarse así mismo y como describe en sus propias palabras “Muchos, incluyéndome, queremos superar nuestra capacidad intelectual para poder sobrevivir el dolor de ser ignorante”. También afirma que solo a través de la creatividad ha sido capaz de tener un verdadero sentido de pertenencia y absoluta libertad.
El Dr. Cuero se ha convertido en un famoso científico e inventor en los Estados Unidos e internacionalmente. Su último trabajo en la biogénesis, es la investigación que ha gozado de la mayoría, porque tiene que ver con la propia vida y la imprevisibilidad de lo desconocido.
También cree firmemente que los hallazgos brotan de una mente creativa y persistente. Aquella que es capaz de hallar las diferencias entre las semejanzas. Y gracias a su ingenio, llegó la proteína.
El proyecto lo viene desarrollando desde 1998 y, con el reconocimiento que recibirá de la Nasa, logró que un laboratorio de Estados Unidos decidiera patrocinar el desarrollo de la proteína a gran escala.
“Ya están realizando las primeras pruebas y esperamos que en máximo tres años estén listos los productos finales, que serán cremas para la protección de la piel y de los alimentos”, confirmó el científico de 64 años, natural de Buenaventura.
Una de sus más repetidas teorías es que frente a una sociedad competitiva, en la que las universidades egresan miles y miles de profesionales, marcar la diferencia es la mejor manera de subir escalones y ser sobresaliente.